buscar y analizar las plagas que aparecen en el huerto

Plagas más comunes del Huerto en Verano: Cómo detectarlas y controlarlas

El verano es una de las épocas de mayor actividad en el huerto. Las temperaturas elevadas y el desarrollo de los cultivos favorecen la aparición de diferentes insectos y ácaros que pueden debilitar las plantas y afectar a la cosecha.

Pulgones, mosca blanca, araña roja, orugas o trips son algunas de las plagas más habituales durante estos meses. Detectarlas a tiempo es fundamental, ya que actuar cuando aparecen los primeros ejemplares resulta mucho más sencillo que controlar una plaga ya extendida.

Por eso, durante el verano conviene observar el huerto con frecuencia, prestando especial atención a los brotes tiernos y al reverso de las hojas.

plaga en mis coles del huerto

 

El pulgón

El pulgón es una de las plagas más frecuentes del huerto. Se concentra principalmente en los tallos jóvenes, los brotes tiernos y la parte inferior de las hojas, donde se alimenta de la savia de la planta.

Su presencia puede provocar hojas deformadas, brotes debilitados y un crecimiento más lento. Además, produce una sustancia pegajosa conocida como melaza, sobre la que puede aparecer un hongo negro llamado negrilla. La presencia constante de hormigas subiendo por las plantas también puede indicarnos que hay una colonia de pulgones.

Si detectamos pocos ejemplares, podemos retirarlos manualmente o eliminarlos con un chorro de agua, procurando no dañar la planta. Cuando la plaga está más extendida, puede utilizarse jabón potásico, aplicándolo correctamente y evitando siempre las horas de mayor calor.

Las mariquitas, las crisopas y otros insectos beneficiosos son grandes aliados para mantener el pulgón bajo control.

 

Mosca blanca

La mosca blanca es un pequeño insecto que se instala principalmente en el reverso de las hojas. Es fácil identificarla porque, al mover la planta, los adultos salen volando alrededor de ella.

Al igual que el pulgón, se alimenta de la savia y puede producir melaza, favoreciendo también la aparición de negrilla. Cuando la población es elevada, las hojas pueden amarillear y la planta pierde vigor.

Es importante revisar especialmente los cultivos más sensibles y retirar las hojas muy afectadas. Las trampas cromáticas amarillas pueden ayudarnos a detectar su presencia y capturar parte de los ejemplares adultos, aunque no solucionan por sí solas una infestación.

El jabón potásico puede utilizarse para actuar sobre los insectos que se encuentran en la planta. Para que resulte efectivo, debemos mojar bien el reverso de las hojas, que es donde suelen concentrarse.

 

Araña roja

La araña roja no es realmente un insecto, sino un ácaro. Se desarrolla con mucha rapidez cuando el ambiente es cálido y seco, por lo que puede convertirse en un problema importante durante el verano.

Los primeros síntomas suelen ser pequeños puntos amarillos o decolorados en las hojas. Si la plaga avanza, las hojas adquieren un aspecto apagado, se secan y pueden aparecer finas telarañas entre los tallos y el reverso de las hojas.

Para prevenirla, conviene evitar que las plantas sufran estrés hídrico y mantener un riego adecuado. También es importante no aplicar tratamientos indiscriminados que puedan eliminar a sus depredadores naturales.

Cuando aparecen los primeros síntomas, debemos retirar las hojas más afectadas y revisar toda la planta. Al tratarse de una plaga que se reproduce rápidamente, el seguimiento durante los días posteriores es especialmente importante.

 

Orugas en tomates y coles

Durante el verano también podemos encontrar diferentes tipos de orugas alimentándose de las hojas o los frutos. Algunas atacan los tomates, mientras que otras afectan principalmente a las coles, el brócoli, la coliflor y otras plantas de la misma familia.

Los agujeros en las hojas, los excrementos oscuros o los frutos perforados suelen ser las primeras señales. Las orugas pueden resultar difíciles de localizar porque se esconden entre el follaje o se camuflan con el color de la planta.

La revisión manual es una de las medidas más efectivas cuando hay pocos ejemplares. Debemos observar bien el reverso de las hojas y retirar también los huevos que encontremos. En casos más avanzados puede utilizarse Bacillus thuringiensis, un tratamiento biológico específico para determinadas orugas, siguiendo siempre las indicaciones del producto.

 

Trips

Los trips son insectos muy pequeños y alargados que pueden pasar desapercibidos al principio. Se alimentan de los tejidos de las plantas y provocan manchas plateadas, pequeñas deformaciones y daños en hojas, flores y frutos.

Las temperaturas cálidas favorecen su desarrollo. Para detectarlos, podemos observar de cerca las flores y los brotes jóvenes o sacudirlos suavemente sobre una hoja de papel blanco.

Las trampas cromáticas azules pueden servir para controlar su presencia, pero será necesario revisar las plantas y actuar rápidamente si los daños aumentan. Mantener el huerto limpio de restos vegetales y evitar el debilitamiento de los cultivos ayuda a reducir el riesgo de infestación.

 

Caracoles y babosas

Aunque suelen relacionarse con épocas más húmedas, los caracoles y las babosas también pueden aparecer durante el verano en zonas de riego frecuente, espacios sombreados o después de una tormenta.

Se alimentan principalmente durante la noche y dejan agujeros irregulares en las hojas, además de un característico rastro brillante. Las plantas jóvenes y el plantel recién colocado son especialmente vulnerables.

Podemos reducir los refugios retirando tablas, macetas vacías y restos acumulados cerca de los cultivos. La recogida manual al anochecer o a primera hora de la mañana también permite controlar su población cuando todavía es reducida.

 

Cómo prevenir las plagas en el huerto

La prevención comienza con plantas sanas y bien adaptadas. Un riego insuficiente, el exceso de fertilización o una separación demasiado pequeña entre cultivos pueden debilitarlos y favorecer la aparición de problemas.

Conviene respetar las distancias de plantación para facilitar la ventilación, regar según las necesidades de cada cultivo y observar regularmente las hojas. También debemos retirar las partes muy afectadas y mantener bajo control las plantas espontáneas que puedan servir de refugio a determinadas plagas.

Al mismo tiempo, es importante favorecer la biodiversidad. Las flores y plantas aromáticas atraen mariquitas, crisopas, sírfidos y otros insectos que se alimentan de algunas de las plagas más habituales. No todos los insectos que encontramos en el huerto son perjudiciales y, antes de aplicar cualquier tratamiento, debemos identificar correctamente el problema.

 

Actuar a tiempo y de forma equilibrada

Encontrar algún pulgón, una oruga o una mosca blanca no significa necesariamente que debamos tratar todo el huerto. En un espacio vivo siempre habrá insectos y muchos de ellos pueden mantenerse bajo control gracias a sus depredadores naturales.

La mejor estrategia consiste en revisar las plantas con frecuencia, identificar correctamente la plaga y empezar por las medidas menos agresivas. Si necesitamos aplicar un tratamiento, debemos seguir las instrucciones del fabricante, respetar las dosis y evitar las horas de mayor calor, así como los momentos de actividad de los polinizadores.

Observar el huerto regularmente nos permitirá detectar cualquier cambio antes de que el problema se extienda y mantener las plantas sanas durante todo el verano.

 

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